En anteriores ocasiones os hemos hablado de la cebolla figueras y hoy hemos venido preparados para contaros algo más sobre ella, porque sabemos que os gusta probar cosas diferentes en vuestro día a día.

La cebollas figueras tiene origen en Cataluña, más concretamente en Figueras, perteneciente al norte de Gerona , de ahí también el origen de su nombre. Es una cebolla muy resistente al frio y, de hecho, se suelen sembrar entre diciembre y enero y se plantan en el mes de febrero.

Su capa externa es morada y las capas interiores tienen un tono rosado que palidece en las capas más interiores. Suelen ser de un tamaño mediano de aproximadamente 200 gramos.

¿Recordabais estos datos? Si ya los teníais olvidados estos datos, no os preocupéis que esto era un simple repaso. Una vez hemos desempolvado lo que ya conocemos, sabemos que estáis deseosos de conocer esta variedad de la cebolla mucho más a fondo. Continuemos.

Entre sus propiedades se encuentran la eliminación de líquidos. Esto se debe a su gran aporte de potasio y su poco sodio. Además, es una fuente de vitamina B y magnesio que ayudará al correcto funcionamiento del aparato digestivo, del aparato nervioso y del sistema inmunológico.

Para su consumición, se aconseja comerla cruda por su gusto suave y crujiente, pero se aconseja que para su cocinado es preferible no hacerle cortes sino golpes para que la cebolla esté chafada y después separarla en trozos para comer. Es ideal tanto para hacer sofritos para tus comidas o directamente cruda, sin cocer.

Puedes probarlas ha cocinarlas con una buena merluza, en una crema de cebolla o en una ensalada con cebolla y patatas.

¿Y tú? ¿Ya las has probado la cebolla figueras? ¿Te animas a disfrutar de las cebollas figueras? Cuéntanos cómo en redes sociales utilizando nuestro hashtag #CocinaConLomar.