Hoy es el día mundial de la madre tierra instaurado para crear una conciencia común sobre lo agradecidos que tenemos que estar a la naturaleza y a nuestro planeta por darnos todo lo que nos da. Nuestras cebollas crecen en campos madrileños y manchegos, en buenas y naturales tierras españolas. Hoy venimos a hablar de un gran descubrimiento ecológico que tiene como protagonista a la cebolla.

Tras un estudio hecho por la universidad de Palermo (Argentina), se ha descubierto que nuestra hortaliza preferida puede evaluar la toxicidad de las aguas. Pero ¿cómo funciona esto? Sabemos que cuando un bulbo se rehidrata con agua, se estimulan sus células y sur raíces crecen de maneras muy prolongadas. Pero si intentas rehidratar a la cebolla con agua tóxica, se dejan de dividir las células llegando a retardar el crecimiento o incluso a destruir las células. Esto suele comprobarse con la comparación de bulbos expuestos a diferentes tipos de agua, comprobando más tarde la longitud de las raíces.