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“Cebolla de La Mancha”: un símbolo de calidad

La cebolla es un alimento de uso común y frecuente en nuestra cocina. No obstante, en el caso de las cebollas producidas bajo el sello de calidad de la Indicación Geográfica Protegida (IGP)  ‘Cebolla de La Mancha’ sus características son realmente únicas.

De hecho, la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha se ha convertido en los últimos años en un referente a nivel nacional y europeo en el cultivo de la cebolla, siendo la más importante de España en producción y representando más de la mitad de la cosecha nacional de cebollas, con 640 millones de toneladas. Por tanto, es líder en producción, pero también es la región con mayor superficie destinada a este cultivo, que se ha incrementado de forma notable debido a las magníficas condiciones que ofrece para el cultivo. Este punto de partida ha hecho que aumente también la demanda por parte del consumidor, de forma que el 90% de las cebollas españolas que se exportan proceden de Castilla-La Mancha.

cebollas sunions lomar

Sus señas de identidad

La cebolla producida bajo la Indicación Geográfica Protegida (IGP) ‘Cebolla de La Mancha’ tiene unas características muy concretas, que la diferencian de las demás: Posee un contenido en materia seca establecido entre un 5 y un 10%, un peso unitario comprendido entre 165 y 1.000 gramos, un calibre comprendido entre 50 y 120 mm y con un contenido en azúcar mínimo de 3,5 ºBrix (±0,5%), según recoge el Pliego de Condiciones de la IGP. En cuanto a sus características físicas nos encontramos con un color cobrizo en su exterior, más intenso que la cebolla tradicional o que la cebolla temprana. Aunque su rasgo más valorado es que se trata de una de las variedades que más tiempo se conserva en buen estado.

No obstante,  lo mejor  de la “Cebolla de La Mancha” está en su interior. El contenido de azúcar mínimo establecido por la IGP proporciona a la ‘Cebolla de La Mancha’ un sabor suave, pero con un ligero picante característico que la convierten, junto a su textura crujiente y carnosa, un manjar único en el mundo, con una creciente demanda en el mercado al ser tan apreciado en la cocina.

Las peculiaridades de la tierra castellanomanchega

El potasio, el magnesio y el calcio presentes en los suelos de la comarca donde se cultiva son la causa de esa suavidad particular en su sabor. Y es que la zona geográfica en que se cultiva tiene también un carácter muy específico que le da personalidad a la ‘Cebolla de La Mancha’. Así, por ejemplo, el color característico de la piel es producto de las horas de maduración y secado al sol que tiene esta cebolla en su ciclo final de cultivo. Un aspecto que está directamente relacionado con la cantidad de horas de sol existentes en la zona, con una media anual de 2.777 horas de sol y que da lugar a un mínimo de dos túnicas exteriores de color cobrizo o bronceado oscuro.

Las características del terreno y el clima que se registra en la región influyen, además, en el calibre del producto. Al haber una gran amplitud térmica, con días muy calurosos y noches frescas, la planta de cebolla consume menos sustancias de reserva durante el proceso respiratorio nocturno, lo que produce que sea mayor la fotosíntesis neta. Esto se traduce en un mayor tamaño de los bulbos de cebollas tipo “Recas” desarrollados en la zona delimitada de la IGP, dando lugar a un tamaño del bulbo de gran calibre, siendo uno de los más grandes del mundo, de forma que cada cebolla puede pesar entre 165 gramos y un kilogramo. Esta cualidad es la que más llama la atención de los clientes internacionales.

Grupo Lomar: pioneros en ofrecerte la auténtica Cebolla de La Mancha

En Grupo Lomar ya tenemos nuestra certificación IGP ‘Cebolla de la Mancha. Con más de 50 años de experiencia, hemos sido proveedores confiables de ajos y cebollas para los principales mercados centrales de distribución y grandes cadenas de distribución en toda la península. Con esta labor, potenciamos el valor de la agricultura española, llevando productos de calidad a todas las partes del mundo.